lunes, 24 de julio de 2017

La frase del día #6 - Gloria Steinem

Supongo que esta sección existe en algún blog, aunque quizá con distinto nombre. Consiste en publicar, cuando se pueda, una frase de un libro, película, escritor, científico, famoso, político, un proverbio o lo que sea.
La frase será a elección de la autora por su interés, estado de ánimo o quizá por ninguna razón en absoluto. Al fin y al cabo, algunas cosas no pueden explicarse.

Quería volver a publicar una entrada de esta sección y revisando las anteriores he visto que no he escrito todavía nada sobre el feminismo. Desde que tengo el uso de la razón me he considerado feminista. Además es un tema en el que últimamente he estado muy metida. He leído El pensamiento heterosexual y otros ensayos de Monique Wittig, que me ha abierto los ojos a posibilidades que no me había planteado hasta el momento. Tengo todavía pendiente el mítico El segundo sexo de Simone de Beauvoir. De hecho quería escribir hoy una frase suya, pero al final me he decidido por una de Gloria Steinem.

"Una mujer sin un hombre es como un pez sin bicicleta."
Gloria Steinem (1934-)

Gloria Steinem es una escritora y periodista estadounidense y una activista feminista muy reconocida, gran referente sobre todo en los años 1960 y 1970. Yo no he leído nada suyo todavía pero hoy he descubierto que tiene algunas obras muy interesantes, así que quién sabe.

Creo que la cita habla por sí sola. El feminismo tiene todavía mucho por hacer y muchos mitos a derrocar. Uno de ellos es el que alega que toda mujer necesita un hombre (cosa que implica, por supuesto, que ningún hombre necesita a una mujer). "El amor romántico, en esencia, es una lacra", como dirían Lágrimas de Sangre. Lo único que consigue es crear expectativas incumplibles y, sobre todo, reforzar la creencia de que una mujer pertenece a un hombre. Diría también que un hombre pertenece a una mujer, pero dadas las circunstancias y nuestra historia está bastante claro qué pertenencia sale ganando. Varias ideas del amor romántico hegemónico desgraciadamente van ligadas y se identifican con la violencia. El concepto de príncipe/princesa, la media naranja, etc., ha perjudicado mucho a la mujer, pues consolida el heteropatriarcado y produce las categorías de Mujer y Hombre, a veces sin quererlo.

Así que no, una mujer no necesita a un hombre. Si es que se puede hablar de hombre y de mujer, para empezar, más allá de como categorías políticas y sociales.

Me es todavía complicado como feminista pensar en cómo debo amar, cómo amo. Si rechazo este amor romántico hegemónico, ¿no es contradictorio que diga que me he enamorado, o que me puedo enamorar? Y si puedo hacerlo, ¿qué implica eso para mí? ¿Qué debo hacer, cómo debo proceder?
Desgraciadamente aún no estoy muy segura de cómo responder a estas preguntas. Hace poco descubrí un ensayo llamado "Crítica del pensamiento amoroso" de Mari Luz Esteban que parece interesante. Quiero leerlo pronto. Si conocéis algún otro libro que pueda interesarme, ¡recomendádmelo! Estaré encantada de escucharos.

¡Hasta la próxima, biblioviajeros!

jueves, 20 de julio de 2017

Cadena de libros #23 - Autores europeos

Esta sección es original del blog Estantería compartida de Ro y Sargow. Consiste en que todos los blogs inscritos en la iniciativa deben recomendar un libro acorde con un tema que ellas propongan. Se hace cada dos semanas.

El tema de hoy es muy pero que muy interesante. Pienso que muchas veces miramos autores españoles o americanos y parece que nos olvidemos de algunos grandes escritores europeos. ¡A ver si esta cadena de libros nos abre los ojos a muchas obras estupendas de autores de Europa!
Apunte: se debe escoger un libro de un autor europeo pero no español.


Ro nos recomienda Contra el viento del norte y Sargow, La verdad sobre el caso Harry Quebert. No he leído ninguna de las dos novelas, pero sí que las conozco. Quizá algún día las lea (¿me las recomendáis?), pero ahora mismo tengo demasiados libros pendientes...

En mi caso os traigo un libro que todavía no he reseñado en el blog pero que espero hacerlo pronto, pues me obligará a releerlo. Es una de las primeras novelas adultas que leí, gracias a una recomendación de mi madre, y es asombrosa.

El último encuentro de Sándor Márai

La búsqueda de la verdad como fuerza liberadora, como soporte ético imprescindible para sobrellevar el transcurso de una vida, está en el centro de esta novela magistral, que tras permanecer en el olvido durante más de cincuenta años fue rescatada por la prestigiosa editorial italiana Adelphi y se colocó rápidamente en el primer puesto de las listas de libros más vendidos de Italia. La tremenda exactitud de su prosa, apenas atemperada con un barniz de refinada melancolía, unida a la vigencia de sus propuestas morales, sitúa a Sándor Márai entre los grandes escritores europeos de este siglo. Un pequeño castillo de caza en Hungría, al pie de los Cárpatos, donde alguna vez se celebraron elegantes veladas y cuyos salones decorados al estilo francés se llenaban de la música de Chopin, ha cambiado radicalmente de aspecto.

El esplendor de antaño ya no existe, todo anuncia el final de una época. Dos hombres mayores, que de jóvenes habían sido amigos inseparables, se citan a cenar tras cuarenta años sin verse. Uno ha pasado mucho tiempo en Extremo Oriente, el otro, en cambio, ha permanecido en su propiedad. Pero ambos han vivido a la espera de este momento, pues entre ellos se interpone un secreto de una fuerza singular. Todo converge en un duelo sin armas, aunque tal vez mucho más cruel, cuyo punto en común es el recuerdo imborrable de una mujer. La tensión aumenta, línea tras línea, hasta que se hace casi insoportable, pero la prosa continúa, implacable, precisa, fiel reflejo del empeño de los protagonistas por hurgar hasta en lo más recóndito de sus almas, allí donde se encuentran esas verdades cuyo descubrimiento provoca, al mismo tiempo, un insoslayable dolor y un incontenible impulso vital.

De hecho creo que ya he recomendado este libro en otra cadena de libros, pero, ¿qué importa? Vale mucho la pena.

Sándor Márai fue un escritor húngaro con una vida complicada. De joven era reconocido en su país, pero tuvo que fugarse con la llegada del régimen comunista en Hungría, que además prohibió sus obras. Cuando el comunismo fracasó y la figura de Márai resurgió del olvido en el que había caído, su mujer ya había muerto pocos años atrás y a él le acababan de decir que debía vivir el resto de su vida ingresado en un hospital. Se pegó un tiro en la cabeza en 1989.

Solo he leído esta novela suya, y es espectacular. La historia es sorprendentemente simple: dos amigos se vuelven a encontrar después de muchos años y algunos problemas. Este encuentro es un punto crucial en ambas vidas y busca solo una cosa: la verdad. El último encuentro es una novela sobre el amor, los secretos, la amistad y la inevitabilidad, precisamente, de algunos encuentros.
No quiero desvelar demasiado de la obra ni de mis impresiones porque planeo reseñarla algún día. Solo diré que los personajes están perfilados magistralmente y Sándor Márai tiene un estilo fluido y casi poético que me encantó. 

¡Hasta la próxima, biblioviajeros!

domingo, 16 de julio de 2017

Diario biblioviajero #13 - Viaje a Madrid

El diario biblioviajero será una sección que presente crónicas (mías) sobre experiencias que me hayan sucedido y que tengan algo que ver con el mundo de la literatura, el manga o el del cine: crónicas de días especiales, premios, respuestas a preguntas... básicamente todo lo que es "otras cosas".
Todavía tengo pendiente hacer una entrada de mi viaje a Buenos Aires de hace ya dos años, cuando gané el concurso Qué estás leyendo, en 2014. Es lamentable que todavía no la haya escrito, lo sé. Espero hacerla pronto. Va a ser larga...

Mientras tanto os traigo una publicación del viaje que realicé a Madrid hace poco (la semana pasada, de hecho) a propósito del VI Foro Iberoamericano sobre Liceracidad y Aprendizaje. Tuve la suerte de ser invitada junto a las ganadoras del concurso Qué estás leyendo de 2015 y 2016 y de participar en una de las mesas redondas del evento, el día 6 de julio por la mañana. Fue una experiencia maravillosa.

PRIMER DÍA

Cogí un vuelo hacia Madrid desde Barcelona el mediodía del 5 de julio. Fui rápidamente al hotel y antes de la reunión que tenía con Inés Miret, organizadora y moderadora de la mesa redonda, y las otras dos chicas invitadas, Alba del blog Albatecuenta y Lorena de La rosa de papel, aproveché y fui al museo Thyssen. Era la segunda vez que iba a Madrid y todavía no lo había visitado. La visita fue muy interesante, como esperaba. La exposición permanente es muy ecléctica. Vi desde obra renacentista hasta colecciones vanguardistas. Creo que pasé unas dos horas en el museo y vi la exposición permanente y una de las dos temporales. Quería ver la otra, de Sonia Delaunay, pero desgraciadamente no tuve tiempo. 

Prácticamente volé hasta el hotel y empezamos la reunión. En principio solo teníamos que concretar algunos detalles de la mesa de la mañana siguiente, pero terminamos hablando durante unas buenas dos horas y discutiendo temas como las lecturas prescrpitivas y la lectura juvenil. Al final nos despedimos a la hora de cenar, y Alba, Lorena y yo acordamos ir juntas a un restaurante japonés cerca del hotel. Una servidora lo había descubierto buscando el día anterior recomendaciones gastronómicas en el barrio de Moncloa. 

La comida fue estupenda, sobre todo por la compañía. Enseñé a Alba y a Lorena a comer con palillos (bueno, lo intenté, pues parece que no soy muy buena profesora) y hablamos un largo rato sobre libros y películas y sobre nuestras vidas. Descubrí que Lorena es una friki del manga como yo y que sigue la serie Merlí, que yo he visto entera porque aquí en Cataluña está de moda (y ciertos amigos me obligaron a verla). También descubrí que Alba estudiará ciencias, a pesar de tener un blog sobre literatura y ser una amante de la lectura, como yo. Total, que como podéis suponer, nos llevamos muy bien. La cena terminó pronto entre risas y anécdotas y cada una subió a su cuarto a dormir bastante temprano. Cuando me acosté en la cama apenas tuve tiempo de enviar un par de mensajes a mis padres antes de que se me cerraran los ojos.


SEGUNDO DÍA

El jueves 6 de julio me levanté muy descansada y con unas ganas tremendas de empezar la mesa redonda. Por alguna razón cósmica no me sentía para nada nerviosa. El desayuno en el hotel me sorprendió mucho, estaba muy rico. Angélica, de la OEI, la organización que nos había invitado y creadora del concurso Qué estás leyendo, nos llevó a la Universidad Complutense donde se celebraba el Foro. Nos colocaron en una sala muy grande y muy señorial. Era todo bastante intimidante. Yo hubiera preferido que la sala fuera más pequeña e informal, acorde con nuestra mesa redonda, que queríamos proponer como una charla entre nosotras y el público y no como una clase magistral. De todos modos al final todo nos fue bien. Empezamos con una introducción a nosotras y a nuestros blogs, seguido por una breve presentación de cada una sobre la relación entre la lectura y la red y terminamos hablando de distintos temas con el público. Comentamos las lecturas obligatorias, el modo en que se reseñan libros en los blogs, nuestros gustos y nuestra identidad en la red, entre otros. Fue muy bonito porque el público participó muchísimo. La cantidad de preguntas que recibimos y el genuino interés que nos mostraban los profesores, bibliotecarios e investigadores que habían venido a nuestra presentación nos ayudó a perder los pocos nervios que hubiéramos podido tener al principio. Cuando todo terminó nos sentíamos seguras y muy realizadas. Fue una pena que el evento fuera tan corto, porque no pudimos comentar muy a fondo temas que a todos nos interesaban. Nos quedamos con las ganas de charlar un rato más. 

Ya sé que es una foto muy fea, pero qué le vamos a hacer.
Pedí el bocata y una tapa de tortilla con chistorra y me trajeron
este abundante manjar. ¡Están locos, estos madrileños!
Después tuvimos una pequeña reunión con Angélica y Míriam de la OEI sobre el concurso y algunas posibles mejoras, y luego nos dejaron libres por Madrid. El día era gris y triste y parecía que fuera a llover pronto, así que Lorena se marchó a Salamanca, y Alba y yo nos despedimos poco después porque yo quería ir al centro y ella se iba a quedar cerca del hotel. Comí un bocata de calamares en la Plaza Mayor y visité el Prado por segunda vez en mi vida. Fue como desempañar y abrillantar un recuerdo borroso y pobre. Ni siquiera recordaba que Las Meninas fuera un cuadro tan grande. Solo visité Velázquez, Goya, Rubens y algunos cuadros de Caravaggio y Rembrant, entre otros, porque estaba algo cansada y el museo es interminable. Realmente el Prado es espectacular. Si el Thyssen me había gustado el día anterior, el Prado se merecía el doble de mi atención. Y cuando descubrí que para los estudiantes de entre 18 y 25 años la entrada es gratuita (como debe ser), pasó a ser mi museo favorito. La cantidad de obras maestras que tiene el Prado es abrumadora. Creo que este adjetivo se ajusta perfectamente a mi sensación al salir de allí: estaba exultante y completamente abrumada. 

Tuve muy mala suerte y un poco más tarde, cuando ya había salido del museo y me disponía a pasear por el parque de El Retiro, se desencadenó el segundo diluvio universal y tuve que refugiarme en la estación de Atocha. Intenté visitar el museo Reina Sofía pero la lluvia torrencial me obligó a quedarme resguardada. Al final cogí el tren que me llevaba al aeropuerto más pronto de lo que hubiera deseado y llegué a Barcelona a las diez de la noche. Había tenido algunos problemas pero me lo había pasado de miedo.

Antes de terminar me gustaría agradecer a Inés y a la OEI toda la dedicación que han puesto en esta experiencia y en la creación del concurso. Me siento halagada de que pensaran en mí para participar en la mesa redonda. Qué estás leyendo  me ha regalado muchísimos buenos momentos y me ha llevado a conocer a personas geniales. Todavía sigo en contacto con Alba y Lorena, y espero que nuestra amistad dure mucho tiempo y que nos podamos volver a ver pronto.

Solo quiero añadir que si tenéis un blog de literatura debéis echar un vistazo a la web del concurso. No os arrepentiréis.

Os dejo también un enlace a la Crónica de Alba.

¡Hasta otra, biblioviajeros!